La vista posee una capacidad de adaptación sorprendente que, en ocasiones, actúa como un arma de doble filo. Cuando un ojo comienza a presentar fallas, el cerebro compensa esta deficiencia utilizando el otro, lo que permite continuar con las actividades cotidianas sin notar la pérdida gradual de nitidez.
Esta carencia de señales de alerta claras provoca que muchas personas no busquen atención médica a tiempo. Por ello, los especialistas recuerdan constantemente que la ausencia de dolor o molestias graves no es garantía de una visión saludable.
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Foto: Magnific
Identificación de alertas en la retina
El oftalmólogo Javier Hurtado advierte que es posible habituar la mente a una visión deficiente sin percibir el deterioro. Esto sucede porque diversas patologías retinianas, como la degeneración macular asociada a la edad o complicaciones por diabetes, avanzan de forma silenciosa en sus fases iniciales.
Es posible mantener actividades como leer, ver televisión o reconocer rostros con aparente normalidad mientras el tejido ocular sufre daños progresivos sin manifestar síntomas físicos directos.
Sin embargo, existen señales claras ante las cuales no se debe esperar. La aparición repentina de destellos, un incremento súbito de manchas flotantes, la visión de líneas rectas distorsionadas o la sensación de una sombra similar a un telón exigen una evaluación médica urgente, ya que podrían indicar un desprendimiento de retina. En estos casos, la rapidez en la atención es fundamental para evitar daños irreversibles.
El especialista enfatiza que cuidar la retina requiere atender la salud integral del organismo. Factores como el tabaquismo, la hipertensión, el sobrepeso y una dieta inadecuada impactan directamente en los vasos sanguíneos oculares.
Adoptar hábitos saludables, como incluir vegetales de hoja verde y pescado en la dieta, evitar el cigarrillo y realizarse chequeos periódicos, constituye la mejor estrategia de prevención. El ojo es una ventana al cuerpo y actuar a tiempo es vital para preservar la calidad de vida.