Sin embargo, los problemas digestivos figuran como una de las causas principales de consultas médicas y hospitalizaciones en la actualidad. El origen de estas dolencias es complejo y comprende una serie de factores biológicos y ambientales.
Las presiones de la vida urbana, el consumo de alimentos ultraprocesados y los problemas para conciliar el sueño afectan el equilibrio natural del cuerpo. Ante este escenario, intentar hallar soluciones basándose exclusivamente en la alimentación ofrece una perspectiva limitada, dejando de lado el impacto que la salud mental y el estilo de vida tienen sobre el organismo.
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Foto: Magnific
La raíz emocional de los malestares estomacales
Fani García, bioquímica y especialista en patologías digestivas, sostiene que los trastornos estomacales no se solucionan únicamente mediante dietas antiinflamatorias o restringiendo ciertos alimentos. La experta señala que, mientras la hinchazón es un síntoma evidente, la inflamación puede manifestarse de forma silenciosa a través de fatiga persistente o falta de claridad mental.
García subraya que la costumbre de culpar a ciertos alimentos suele ser un intento de control, cuando en realidad el origen suele residir en el sistema nervioso. Un estado de tensión prolongada o conflictos emocionales no resueltos pueden alterar el proceso de digestión.
Según la especialista, cuando no se aborda el factor emocional subyacente, los ajustes en la dieta funcionan solo como soluciones temporales y las molestias tienden a regresar.
La bioquímica explicó cómo diversas emociones afectan áreas específicas del cuerpo:
- Estómago y reflujo: suelen estar relacionados con la dificultad para gestionar situaciones inesperadas o incómodas.
- Diarrea frecuente: se vincula con la urgencia emocional de resolver o deshacerse de una situación problemática de manera inmediata.
- Exceso de gases: puede ser un reflejo de la sensación de no disponer de un espacio personal adecuado en la vida diaria.
Fani García enfatizó que el organismo guarda memoria de las experiencias vividas y que, para lograr la recuperación del sistema digestivo, es fundamental evaluar de manera integral el descanso, el entorno personal y la gestión del estrés.