Según el testimonio de los sobrevivientes, quienes se dedican a la faena pesquera, la travesía inició en el puerto de Porlamar, en la isla de Margarita, con un destino que no fue precisado. Sin embargo, la embarcación sufrió una falla mecánica en el motor a pocas millas de la costa, lo que provocó que la nave se hundiera rápidamente.
Desde ese momento, los tripulantes quedaron a la deriva, enfrentando un sol inclemente y sin provisiones de agua potable, logrando mantenerse con vida gracias a lo poco que pudieron rescatar de la embarcación y al agua de lluvia que recolectaron durante el trayecto.
La localización de los náufragos fue posible gracias a la alerta emitida por pescadores que navegaban por la zona. De inmediato, se activó un protocolo de rescate en el que participaron funcionarios de la Alcaldía del Municipio Girardot, la gobernación de Aragua, efectivos de la Guardia Nacional y el personal de Guardacostas de Puerto Cabello, contando con el apoyo fundamental de los lancheros de Choroní.
“Fue un despliegue coordinado y veloz. Los hombres estaban en una situación crítica, pero se mantenían conscientes. Nuestra prioridad fue hidratarlos y estabilizarlos de inmediato para su traslado”, informó un vocero de los equipos de rescate, resaltando la labor heroica de los pescadores locales en el éxito de la operación.
Al llegar a tierra firme, los tres sobrevivientes fueron trasladados de urgencia al Ambulatorio de Choroní, donde recibieron atención médica especializada, incluyendo hidratación intravenosa y evaluaciones integrales.
Los reportes médicos preliminares señalan que, aunque presentan deshidratación severa, quemaduras por exposición solar y un agotamiento físico extremo, ninguno corre riesgo de muerte. Se espera que, una vez que su condición sea estable, sean trasladados a un centro hospitalario de mayor capacidad para completar su recuperación y reunirse con sus familiares.
Las autoridades han iniciado las investigaciones pertinentes para esclarecer las causas exactas del naufragio y verificar los protocolos de navegación. Mientras tanto, el ambiente en el puerto de Choroní es de alivio y gratitud, donde los habitantes califican este rescate como un verdadero milagro tras más de una semana de incertidumbre en el mar.