Es habitual que, durante los días de descanso, se relaje la disciplina en cuanto al cuidado personal, adoptando conductas más permisivas respecto a la ingesta de alimentos y bebidas poco saludables. Aunque las vacaciones están diseñadas para disminuir el estrés acumulado y fomentar el bienestar, la interrupción repentina de las rutinas saludables puede acarrear consecuencias adversas para el cuerpo.
La deshidratación derivada del calor ambiental y la disminución de la actividad física regular son factores adicionales que ponen en riesgo el equilibrio orgánico. Por esta razón, los especialistas en salud enfatizan la importancia de mantener la prudencia durante este periodo festivo.
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Foto: Magnific
Síndrome del corazón de vacaciones
El doctor Ramón Ríos, jefe de la Sección de Cardiología en el Hospital Universitario Lucus Augusti, España, advierte que los excesos durante el verano pueden derivar en una arritmia denominada síndrome del corazón de vacaciones. Este cuadro clínico, caracterizado por palpitaciones o alteraciones en el pulso, está estrechamente vinculado con el consumo elevado de alcohol en reuniones y celebraciones.
El especialista explica que la ingesta excesiva de alcohol, combinada con la falta de descanso reparador y la pérdida de minerales esenciales como potasio, sodio y magnesio debido a la deshidratación, afecta negativamente el funcionamiento cardiaco.
Aunque el calor por sí mismo no genera infartos en arterias sanas, el experto señala que puede desencadenar episodios graves en individuos con factores de riesgo previos o acumulación de grasa arterial. Ante este escenario, el cardiólogo recomienda mantener los principios de la dieta mediterránea, priorizando productos frescos y reduciendo el consumo de carnes rojas y alimentos ultraprocesados ricos en sodio, azúcares y grasas nocivas.
Asimismo, sugiere realizar actividad física moderada y asegurar una hidratación constante mediante el consumo de agua. Finalmente, el doctor advierte sobre el uso excesivo de relojes inteligentes para monitorear el pulso, subrayando que la mayoría carece de validación clínica para diagnósticos precisos, generando en los usuarios una falsa sensación de control médico.