Durante su administración, Petro impulsó una agenda ambiciosa que incluyó reformas sociales de gran calado, la controvertida política de “paz total”, una proyección internacional activa y un discurso enfocado en la justicia social y la transición energética. El miércoles 5, el jefe de Estado, de 66 años, sostuvo un encuentro de despedida con su equipo de trabajo en la Casa de Nariño, dejando constancia del momento con una fotografía compartida por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Un legado de contrastes
Para el analista político Gabriel Clavijo, de la Universidad Militar Nueva Granada, la gestión de Petro representa un quiebre histórico al ser el primer gobierno de izquierda en dos siglos de vida republicana. “Romper la línea ininterrumpida de gobiernos de derecha y centroderecha ha sido un bálsamo para la democracia colombiana”, señaló el experto, quien además valoró el impulso dado a los derechos laborales, las políticas ambientales y la visibilidad otorgada a sectores históricamente excluidos.
No obstante, el balance también presenta sombras significativas. Clavijo identifica la “paz total” como el principal punto débil del mandato, al intentar negociar simultáneamente con múltiples grupos armados, incluyendo el ELN y disidencias de las Farc, lo cual, a su juicio, superó las capacidades operativas del Estado. A esto se suman los obstáculos legislativos en reformas clave y los señalamientos por corrupción que golpearon la imagen del Ejecutivo.
Diplomacia y futuro político
Otro rasgo distintivo de este periodo fue la intensa actividad exterior de Petro, quien realizó 65 viajes a 32 naciones, sumando 259 días fuera del territorio nacional. Esta cifra lo posiciona como el mandatario con mayor tiempo en el extranjero desde el gobierno de Andrés Pastrana.
Con la llegada de De la Espriella a la presidencia, Petro ha manifestado que su retorno a la oposición será estratégico. Su objetivo es defender los pilares de su gestión y confrontar las medidas de la nueva administración, volviendo al terreno de la denuncia contra las élites y la desigualdad, el mismo escenario donde construyó su capital político antes de alcanzar la jefatura del Estado.