A través de sus canales oficiales, la UNE confirmó que el servicio fue recuperado a las 07:00 hora local, después de aproximadamente 20 horas de oscuridad que afectaron de manera simultánea a más de 9,4 millones de habitantes.
Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas, explicó que la falla se originó por oscilaciones en la red que provocaron la salida de una unidad generadora, desencadenando una reacción en cadena que culminó en la desconexión total del sistema. El funcionario descartó errores operativos y enfatizó que el sistema se encuentra gravemente comprometido por la escasez de combustible y la falta de repuestos para las plantas termoeléctricas, factores que vinculó directamente con las sanciones impuestas por Estados Unidos.
La infraestructura eléctrica de la isla atraviesa una crisis profunda desde mediados de 2024, agravada por la obsolescencia de sus plantas generadoras y la falta de inversión. La situación se tornó más crítica tras la interrupción de los envíos de crudo desde Venezuela y las presiones comerciales ejercidas por Washington sobre terceros países.
En cuanto a la frecuencia de las fallas, el país ha reportado tres apagones totales en los últimos siete días, sumándose a otros dos eventos similares ocurridos en marzo. Expertos independientes estiman que la recuperación integral del SEN requeriría una inversión de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, una cifra inalcanzable para la actual economía cubana.
Como estrategia de mitigación, el Ejecutivo ha priorizado la expansión de la energía solar con el apoyo de China, proyectando la construcción de 92 parques fotovoltaicos. Actualmente, 54 de estas instalaciones aportan cerca de 600 MW al sistema durante las horas de mayor radiación solar.
Mientras tanto, la población enfrenta cortes diarios que se extienden por más de 30 horas en La Habana y hasta 72 horas en otras regiones del país. Este escenario ha derivado en manifestaciones pacíficas donde los ciudadanos exigen la restitución de servicios básicos, utilizando cacerolazos y bloqueos de vías como formas de protesta ante la precariedad de los servicios públicos.