Los especialistas señalan que perder entre 50 y 100 cabellos al día entra dentro de los parámetros normales. No obstante, si notas una pérdida superior a esta cifra, es recomendable acudir a un médico para descartar problemas mayores que requieran un tratamiento específico.
¿Qué hacer para detener la caída?
Para combatir este proceso, es vital mantener una higiene capilar adecuada, evitar el uso excesivo de herramientas de calor y proteger el cuero cabelludo del agua muy caliente. Asimismo, el masaje capilar y una exposición moderada al sol pueden favorecer la salud de tu melena.
La importancia de una dieta variada
Generalmente, la pérdida excesiva de pelo se debe a deficiencias de vitamina D, hierro, zinc y biotina. Para prevenirlo, es esencial incorporar los siguientes nutrientes:
Vitamina A: Actúa como antioxidante y nutre el cuero cabelludo. Se encuentra en el hígado, la zanahoria, los huevos y el queso.
Vitaminas del grupo B: Favorecen la producción de melanina y la circulación. Consúmelas a través de cereales integrales, legumbres, frutos secos y levadura de cerveza.
Biotina (Vitamina B7): Fundamental para el anclaje del folículo piloso, presente principalmente en el huevo.
Vitamina C: Favorece la formación de colágeno. Incluye en tu dieta kiwi, cítricos, guayaba, tomate y pimientos crudos.
Vitamina E: Mantiene los folículos sanos. Puedes obtenerla de semillas de girasol, almendras, maní, salmón, aguacate y espinacas.
Minerales clave: El zinc (presente en pipas de calabaza y frutos secos), el selenio (en pescados y mariscos) y el hierro (en carnes rojas y vegetales de hoja verde) son indispensables para evitar la aparición prematura de canas y fortalecer la estructura capilar.
Ácidos grasos y sílice: El omega-3 aporta elasticidad, mientras que el sílice, presente en cereales integrales y frutas frescas, fortalece la oxigenación del bulbo piloso.