La predisposición a ciertas enfermedades cardíacas a menudo está vinculada al tamaño del perro. En las razas pequeñas, es frecuente el deterioro de la válvula cardíaca, una condición conocida como insuficiencia valvular, que puede originarse por una infección bucal. Por otro lado, los perros de gran tamaño tienden a sufrir de miocardiopatía dilatada, que ocurre cuando el corazón pierde la fuerza necesaria para bombear sangre eficientemente por todo el cuerpo.
Existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollar estas dolencias, como la edad avanzada, la predisposición genética y la raza del animal. Entre las razas con mayor incidencia se encuentran el Norfolk Terrier, Spaniel Toy inglés, Bearded Collie, Berger Picard, Deerhound escocés, Bullterrier, Spaniel irlandés, Dálmata, Whippet y el Bullterrier miniatura.
Síntomas de un corazón debilitado
Una observación atenta del comportamiento de su mascota puede revelar los primeros indicios de una insuficiencia cardíaca. Reconocer estas señales a tiempo permite una intervención veterinaria oportuna con un tratamiento adecuado para la condición específica de su perro.
Cansancio: Un agotamiento constante, incluso después de una actividad física mínima, es un signo de alerta. Esto se debe a una deficiente circulación sanguínea hacia los tejidos.
Tos: La acumulación de líquido (edema) en los pulmones provoca tos y dificultad para respirar (disnea). Este es uno de los primeros síntomas y suele manifestarse de forma continua, especialmente durante la noche.
Ritmo cardíaco elevado: Un aumento en la presión arterial y en la frecuencia cardíaca es característico. A medida que la enfermedad progresa, la respiración del perro se vuelve más rápida. Un ritmo normal en reposo oscila entre 60 y 160 pulsaciones por minuto; valores por encima o por debajo de este rango pueden indicar un problema.
Cambios de peso: La pérdida de peso sin motivo aparente, a menudo acompañada de falta de apetito, es una señal preocupante. Igualmente, un aumento de peso por acumulación de líquidos en el abdomen, que se manifiesta con un vientre hinchado, requiere atención.
Ruidos cardíacos: Aunque no siempre son sinónimo de una enfermedad, la presencia de soplos, zumbidos o vibraciones en la zona del tórax justifica una consulta veterinaria para descartar cualquier anomalía grave.
Color de las encías: Las encías y la lengua de un perro sano deben tener un color rosado intenso, indicativo de una buena circulación. Si adquieren un tono grisáceo o azulado, podría ser una señal de falta de oxígeno en la sangre, consistente con una insuficiencia cardíaca.