Analistas revisaron 24 videos e imágenes de abuso sexual infantil. En varios de los registros se escuchaban acentos que, según el análisis inicial, correspondían a la región de Santander en Colombia y a Venezuela. Este hallazgo dio inicio a un proceso de rastreo liderado por el Centro Cibernético Policial de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) de Colombia, en estrecha coordinación con el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) en Caracas.
Entre el 4 y el 14 de marzo de 2026, la operación conjunta dio sus frutos: las autoridades lograron ubicar y rescatar a tres niñas de 7, 11 y 13 años. Simultáneamente, capturaron a su madre, señalada de haber producido el material de abuso en 2023 para luego venderlo en la ‘dark web’.
Las pistas digitales que la delataron
El análisis forense de los archivos fue determinante. Los metadatos de los videos indicaron que parte del contenido había sido grabado en Bucaramanga, Colombia, información que fue corroborada más tarde mediante una entrevista forense a una de las niñas rescatadas.
Paralelamente, los investigadores rastrearon la presencia digital de la mujer, descubriendo al menos 12 perfiles activos en redes sociales como Facebook y TikTok. En estas cuentas, la sospechosa publicaba fotografías junto a las menores. Los analistas cruzaron estas imágenes con los videos de la investigación, logrando identificar rasgos físicos clave como tatuajes, lunares y marcas de nacimiento, lo que permitió consolidar la identificación tanto de las víctimas como de la presunta responsable.
La captura en la frontera
El 28 de enero de 2026, los investigadores establecieron plenamente la identidad de la mujer. También confirmaron que las niñas habían estudiado durante 2025 en Cúcuta, lo que ayudó a reconstruir el recorrido reciente de la familia.
Un mes después, el 26 de febrero, la mujer abandonó Bucaramanga y se trasladó a la ciudad fronteriza de Ureña, en Venezuela, donde permaneció oculta. El 4 de marzo, las autoridades ubicaron a una de las niñas en Cúcuta y activaron el proceso de restablecimiento de derechos, mientras se emitía una notificación azul de Interpol para localizar a la sospechosa.
Esta alerta fortaleció la cooperación con el CICPC, que inició actuaciones en territorio venezolano. Quince días después, los investigadores venezolanos ubicaron a las otras dos menores en Ureña. El operativo de rescate se ejecutó el 13 de marzo. La búsqueda también reveló que la sospechosa se ocultaba a unos 300 metros del lugar, en una vivienda de la familia de su pareja sentimental.
La captura se materializó al día siguiente, el 14 de marzo. Tras su detención, la mujer fue puesta a disposición de las autoridades venezolanas para enfrentar los cargos correspondientes.