Se trata de una afección de salud frecuente que afecta tanto a hombres como a mujeres. Según MedlinePlus, los grupos con mayor riesgo incluyen a mujeres después del parto o durante la menopausia, así como a hombres que presentan problemas de próstata.
¿En qué consiste la incontinencia urinaria?
Esta condición se define como la incapacidad para controlar la micción. Su severidad puede ir desde un inconveniente menor hasta un problema grave que compromete la calidad de vida, ya que las fugas pueden ocurrir con acciones tan simples como toser o estornudar.
Aunque es más común con el avance de la edad, también puede ser provocada por factores como el estreñimiento, el consumo excesivo de cafeína o alcohol, la obesidad y diversas patologías del suelo pélvico.
Los especialistas señalan que una de las estrategias para manejar este problema es la modificación de hábitos cotidianos. Estos ajustes incluyen consumir una cantidad adecuada de líquidos en los momentos oportunos, mantener un estilo de vida activo, abandonar el tabaquismo, prevenir el estreñimiento y conservar un peso saludable.
Adicionalmente, se sugiere la práctica de ejercicios diseñados para fortalecer los músculos del suelo pélvico, lo que ayuda a retener la orina. Estas rutinas son conocidas como ejercicios de Kegel.
¡Manos a la obra!
Sin importar la causa de la incontinencia urinaria, existen ejercicios específicos que contribuyen a optimizar la función de la vejiga. Estas prácticas se centran en robustecer el suelo pélvico y los músculos que rodean la vulva y el ano.
Los ejercicios de Kegel consisten en una serie de contracciones y representan un método no quirúrgico para prevenir la pérdida de orina en ambos sexos. La Clínica Mayo indica que estas rutinas pueden ser efectivas para prevenir o controlar la incontinencia y otros trastornos del suelo pélvico.
Para ejecutarlos correctamente, es importante tener la vejiga vacía. Se puede estar sentado o acostado. El procedimiento consiste en apretar los músculos del suelo pélvico, mantener la contracción durante 3 a 5 segundos, y luego relajar los músculos por el mismo lapso. Se recomienda realizar 10 repeticiones, tres veces al día.
Es fundamental no contraer los músculos del abdomen, las piernas o los glúteos durante el ejercicio. Si se percibe movimiento en estas áreas, significa que se están utilizando los músculos incorrectos y no se logrará el efecto deseado. Un método para verificar la técnica es colocar una mano sobre el abdomen y otra debajo de los glúteos; si al contraer no se siente movimiento en estas zonas, el ejercicio se está realizando de forma adecuada.