“Comienza el segundo lapso pedagógico de este año y lo hacemos conscientes de la necesidad de asegurar el derecho fundamental a la educación”, manifestó Rodríguez en un video difundido a través de la plataforma Telegram.
El funcionario no solo confirmó el regreso a las aulas, sino que también hizo un llamado a “resguardar a las comunidades escolares con unidad, colaboración y disciplina”. Esta petición se enmarca en el ambiente social y político que siguió a la acción de bombardeo por parte de fuerzas estadounidenses, ocurrida en Caracas en la madrugada del pasado sábado 3 de enero.
Rodríguez se dirigió a madres, padres, docentes y a la familia en general, instándolos a “contener, calmar y escuchar” a cada niño, niña y adolescente. Además, solicitó estar disponibles para validar los sentimientos derivados de los sucesos del 3 de enero y proporcionarles herramientas para gestionar sus emociones de la mejor manera.
A los educadores, el ministro les solicitó “solidaridad, humanidad, compasión, empatía, altísimo profesionalismo y una gran capacidad” para apoyar y orientar a los infantes y jóvenes.
“Sabemos cómo hacerlo y debemos hacerlo, porque nuestra prioridad es proteger a cada niño, a cada niña, a cada joven. La escuela y el liceo, al igual que la familia, son los espacios más seguros para ellos, lugares de afecto, de oportunidades, donde pueden expresar sus inquietudes y donde, por naturaleza, hallarán respuestas, interacción y vínculos humanos”, enfatizó Rodríguez.
Un escenario desafiante
Cecodap, una organización dedicada a la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes, emitió un comunicado en respuesta a la información del Ministerio de Educación. En este, la entidad argumenta que, si bien el calendario escolar fijaba el retorno a las aulas para el 12 de enero de 2026 desde diciembre del año anterior, “la realidad del país impone un contexto complejo”.
“La vigencia del Estado de Conmoción Exterior, sumada a la creciente presencia militar, las restricciones de movilidad y los riesgos en seguridad ciudadana, configuran un entorno que desafía las condiciones mínimas para el desarrollo de la vida escolar”, resalta la organización.
Cecodap subraya que el temor, la incertidumbre y las dudas sobre la seguridad de los niños, niñas y adolescentes “no son exageraciones ni resistencias al derecho a la educación: son expresiones responsables de cuidado ante un contexto excepcional que demanda respuestas claras y garantías efectivas”.
“Desde Cecodap valoramos profundamente el inicio del año escolar y reconocemos que los niños, niñas y adolescentes necesitan de su escuela no solo como un espacio para el aprendizaje académico, sino como un entorno seguro, protector y afectivo; fundamental para su desarrollo integral, su bienestar emocional y su derecho a crecer en condiciones de dignidad. Por ello, en este contexto de incertidumbre, la pregunta sobre el regreso a clases presenciales no puede responderse de forma automática ni generalizada”, concluyen.