El gobierno de Bogotá ha manifestado sospechas de que cabecillas de poderosas organizaciones insurgentes, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y algunas facciones disidentes de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), residían al otro lado de la línea limítrofe.
Un portavoz de las fuerzas armadas colombianas comunicó a la AFP que tienen información sobre intentos de algunos de estos líderes por regresar a Colombia, a raíz de los ataques perpetrados por Washington en Venezuela el sábado 3.
En dicho operativo, ordenado por Donald Trump, fue capturado el entonces líder chavista, quien fungía como uno de los mediadores en los intentos de diálogos de paz entre los guerrilleros y el gobierno de Gustavo Petro.
Diversos centros de investigación sobre el conflicto y entidades como Human Rights Watch han sostenido que agrupaciones armadas como el ELN operan en Venezuela con el conocimiento e incluso el respaldo de las autoridades en áreas fronterizas.
Aunque Maduro siempre desmintió estas aseveraciones, la administración de Petro presume que los principales líderes de esta guerrilla podrían encontrarse en Venezuela.
Se presume que el máximo comandante del ELN, conocido por el alias de “Antonio García”, cruzó la frontera, al igual que el exsegundo al mando de las FARC, Iván Márquez, quien, tras firmar la paz en 2016, estableció su propia organización armada.
La presencia de estos líderes guerrilleros en la zona limítrofe representa una amenaza para la estabilidad de Colombia tras la caída de Maduro, de acuerdo con el Ministerio de Defensa. Cuando el líder chavista fue trasladado a Nueva York para enfrentar la justicia, Bogotá emitió una alerta sobre posibles ataques.
Posteriormente, Colombia desplegó aproximadamente 30.000 efectivos militares para asegurar el orden en la frontera, que se extiende por más de 2.200 kilómetros.
La AFP constató este martes 6 la presencia de uniformados colombianos en Cúcuta, siguiendo órdenes de Petro, en medio de las advertencias de Trump sobre un posible ataque en suelo colombiano contra el narcotráfico y sus amenazas dirigidas al mandatario.
Por su parte, Petro, un exguerrillero que pactó la paz en la década de 1990, afirmó estar dispuesto a retomar las armas para defenderse de Washington. Diferentes grupos guerrilleros colombianos advirtieron a Trump que se opondrán militarmente a cualquier intento de incursión en Colombia.