El aumento en el flujo migratorio tuvo lugar después que las autoridades hondureñas indicaron, el pasado 2 de septiembre, que una caravana migrante se estaba formando en San Pedro Sula, con intención de cruzar Guatemala.
El Instituto Guatemalteco de Migración precisó este lunes a periodistas que a los 548 migrantes se les denegó el ingreso por no contar con los requisitos respectivos para avanzar por el país centroamericano.
Del total de migrantes, 361 eran de nacionalidad venezolana, sesenta procedentes de Honduras y cincuenta y seis cubanos, de acuerdo con la misma fuente.
Además, se incluye en el listado a dieciséis haitianos, trece ecuatorianos, diez dominicanos y siete colombianos, entre otra decena de nacionalidades.
En la mayoría de los casos, el objetivo de los migrantes es cruzar Guatemala y México, aproximadamente un trayecto de más de tres mil kilómetros, para llegar posteriormente a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida.
La denegación de ingreso para los migrantes irregulares tuvo lugar en las aduanas de Agua Caliente y El Corizo, ambas en la frontera con Honduras y ubicadas en el este del territorio guatemalteco.
Los cálculos oficiales precisan que al menos once mil personas han sido expulsadas este año de Guatemala a Honduras, después de ingresar de manera ilegal desde este último país.
Las autoridades migratorias guatemaltecas se mantienen alerta y con vigilancia en la zona ante cualquier eventualidad, indicaron a periodistas.
Debido a su posición geográfica, cada año miles de migrantes de docenas de nacionalidades intentan cruzar Guatemala, y luego México, para llegar a Estados Unidos en busca del «sueño americano».
Por: Lcda. Angelica Carmona/Imagen: Cortesía.