La recomendación la realizan después de que trataran a un hombre que llevaba más de 12 años soportando fuertes migrañas sin aura. Había probado con medicamentos recetados (zolmitriptán y topiramato), suprimiendo alimentos potencialmente «desencadenantes», como el chocolate, el queso, los frutos secos y la cafeína, y practicando yoga y meditación, en un intento de atenuar la gravedad y la frecuencia de sus dolores de cabeza y nada había funcionado.
Más de mil millones de personas en todo el mundo padecen migrañas, que se caracterizan por ser dolores de cabeza unilaterales y pulsátiles que duran entre 4 y 72 horas, y suelen ir acompañados de sensibilidad al ruido y a la luz y, a veces, de auras prodrómicas.
Las migrañas son episódicas (menos de 15 días al mes) o crónicas (15 o más días de migraña al mes y características de migraña en al menos 8 días del mes).
El éxito del tratamiento de la migraña se define como una reducción a la mitad de la frecuencia y duración de los ataques, o como una mejora de los síntomas.
Aunque los fármacos pueden ayudar a prevenir y tratar la dolencia, cada vez hay más datos que sugieren que la dieta también puede ofrecer una alternativa eficaz sin ninguno de los efectos secundarios asociados a algunos medicamentos, dicen los autores del informe.
Seis meses antes de ser remitido a la clínica, las migrañas de este paciente se habían vuelto crónicas y se presentaban entre 18 y 24 días al mes. Describió que el dolor comenzaba repentina e intensamente en la frente y la sien del lado izquierdo de la cabeza. El dolor era punzante y solía durar 72 horas.
Sus dolores de cabeza iban acompañados de sensibilidad a la luz y al sonido, y de náuseas y vómitos. En una escala de 0 a 10, calificó la gravedad del dolor de 10 a 12 sobre 10.
Los análisis de sangre revelaron que no tenía niveles elevados de inflamación sistémica y que tenía un nivel normal de betacaroteno (53 microgr/dl).
Esto se debió probablemente a su consumo diario de boniatos, que, aunque tienen un alto contenido de betacaroteno, son relativamente bajos en los nutrientes responsables de las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes de los carotenoides, señalan los autores del informe.
En cambio, éstos se encuentran en las verduras de hoja verde oscura, como las espinacas, la col rizada y los berros. La inflamación sistémica y el estrés oxidativo están implicados en la migraña.
Los autores del informe aconsejaron al hombre que adoptara la dieta LIFE (Low Inflammatory Foods Everyday), una dieta de alimentos integrales y densos en nutrientes, basada en plantas.
La dieta LIFE incluye el consumo diario de al menos 140 gramos de verduras de hoja verde oscura crudas o cocidas, la ingesta de un batido verde LIFE de 900 gramos al día y la limitación de la ingesta de cereales integrales, verduras con almidón, aceites y proteínas animales, especialmente lácteos y carne roja.
Después de dos meses con la dieta LIFE, el hombre dijo que la frecuencia de sus ataques de migraña había disminuido a sólo un día al mes; la duración y la gravedad de los ataques también habían disminuido. Los análisis de sangre mostraron un aumento sustancial de los niveles de betacaroteno, de 53 a 92 microgr/dl.
Dejó de tomar todos sus medicamentos para la migraña. Incluso cuando probaba ciertos alimentos «complicados», como las claras de huevo, el salmón o el té helado, que desencadenaban ataques de dolor de cabeza, éstos eran mucho menos dolorosos y de menor duración que antes. Al cabo de tres meses, sus migrañas cesaron por completo y no han vuelto a aparecer en 7,5 años.
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