La primera vez que realizó la entrega de sus documentos en una carpeta amarilla tamaño carta, con una etiqueta en la portada, el personal le informó que estaban incompletos y que debía volver otro día con una referencia bancaria y una carta de trabajo.
La segunda vez regresó con estos últimos requerimientos. El personal le devolvió la carpeta y le indicó que debía acudir otro día, sin explicar, de manera clara, las razones del porqué no recibieron los papeles.
La misma suerte le correspondió vivir a las hijas de Marta Rangel, que entregaron sus respectivas carpetas, igual a la de Morales, pero con solvencias económicas para la visa de turista. El Consulado les devolvió sus documentos sin darles mayores detalles.
Angustiado, indignado y molesto por lo sucedido, el esposo de Rangel se plantó ante el Ministerio de Relaciones Exteriores en Lima y expuso la situación de sus hijas. Ambas tenían los boletos comprados días antes que saliera esta nueva normativa. Desde entonces han tenido que pagar dos veces la penalización que impone la aerolínea.
Este nuevo reglamento de visa para venezolanos entró en vigencia el 15 de junio de 2019. Para el momento, el Consulado entregaba 100 números diarios, luego la cifra se redujo a 50 y hoy en día solo atienden a 30 personas.
Rostros malhumorados, respuestas tajantes y una corta comunicación reciben los ciudadanos que madrugan en la puerta de la sede diplomática, al momento de recibir un número de turno del personal que allí labora.
Complicaciones
A las afueras del lugar el panorama es más complicado. Con el incremento del número de personas que atienden a la solicitud de visa, un grupo decidió llevar un control externo con listas y así evitar a los colados.