“¡Liberaos de la de dependencia del móvil! ¡Por favor!”, clamó Francisco que recalcó “que los teléfonos móviles son una droga, pero son un gran progreso, y de gran ayuda, y hay que usarlos, pero que si uno se convierte en esclavo del teléfono pierde su libertad”, comparó el papa el uso del celular con la droga por la dependencia que éste genera en los seres humanos.
El pontífice recordó que la comunicación de las personas no puede depender de unos simples contactos sino del diálogo entre dos personas de manera personal.
“La vida es comunicar y no solo simples contactos”, les indicó el pontífice a los jóvenes.
Finalizando su reflexión, Francisco recalcó que las aulas de clases no son un “lugar para agredir física y verbalmente” a sus compañeros y les pidió que no tuvieran miedo de las diversidades.
“El diálogo entre las diferentes culturas enriquece un país, enriquece la Patria, y nos hace mirar hacia una tierra de todos y no sólo para algunos», sentenció.