El conocido médico les había dicho a varios de sus amigos que si lo llegaban a robar tendrían que matarlo porque nadie le iba a quitar lo suyo. Al parecer su decisión lo llevó a la muerte la noche del pasado viernes cuando se enfrentó a los tres delincuentes.
Estos aprovecharon que la luz en esa zona de Mara Norte se fue a las diez de la noche y lo emboscaron. Le habían tomado el tiempo y sabían que como a esa hora llegaba en su auto Nissan Sentra. Cuando Mago abrió el portón eléctrico para meter su vehículo se le metieron.
Al salir del carro lo sometieron. Su hermana al escuchar voces salió y les facilitó la entrada a los delincuentes. Levy Mago se alzó y por ello uno de los delincuentes lo apuñalo diez veces. Para no dejar testigos, hicieron lo mismo con su hermana Sirenia. La dieron por muerta pero afortunadamente sobrevivió.
Los ladrones se llevaron cosas pequeñas, entre estos dos teléfonos celulares. Funcionarios del CONAS lograron rastrear uno de los aparatos y lograron la ubicación. Estaba en poder de una mujer y está habría confesado quien se lo había vendido. Siguieron el rastro de las manos por las que había pasado el teléfono hasta dar con Heli Saúl Montiel Briceño (33), conocido con el alias de “Toro mocho”. Este fue uno de los asesinos y ayer murió al enfrentar a comisiones de inteligencia del CPBEZ y de Polimaracaibo en el sector Cuatricentenario.
Su dos compinches, al parecer pertenecientes a la banda “los tomateros”, ya están identificados y los investigadores de esos cuerpos policiales y del CICPC le pisan los talones.
Las pesquisas inicialmente llevaron a pensarona los detectives que el crimen del médico había salido del entorno de sus amistades y por ello se llevaron a la delegación del CICPC a varios empleados del Hospital Coromoto para someterlos a entrevistas.
El doctor Levy Antonio Mago Rodríguez, fue descrito como una persona ejemplar, una excelente persona, quien por más de 30 años forjó a un gran número de profesionales en el área de traumatología y ortopedia.
Sus familiares se mantuvieron reservados por el caso que conmocionó a toda Venezuela, pues Mago, gracias a su gran desempeño y trayectoria, se desempeñaba como director del Hospital Coromoto de Maracaibo, referente del área de quemados de Venezuela y Sudamérica.