Parecía un excelente día para lo que ella pretendía, darle un poco más de volumen a sus senos. Tanto ella como su familia confiaban en el médico Daniel García. Quince días atrás le había hecho la misma operación a su madrastra. Todo salió perfecto como generalmente ocurría con las operaciones de este galeno.
A García, la mañana del domingo no le dio tiempo de colocar su bisturí en los pechos de Dayerlin, reveló esta mañana su consternado padre frente a la morgue forense. “Cuando terminó de lavarse las manos e iba hacia el quirófano a proceder a realizar la incisión, la encontró descompensada. Comenzaron a alterarse sus valores y durante 45 minutos trataron de reanimarla pero no pudieron….mi hija murió”, dijo Darwin en medio de su dolor.
Cree que la anestesia pudo ser la causante de la muerte, bien sea por exceso o por una intolerancia. “Me dijeron que el anestesiólogo es el mejor de esa clínica. Aún no sé qué pudo pasar. No quería que le hicieran autopsia pero si ello va determinar las causas que llevaron a la muerte de Dayerlin, que se la hagan”, explicó.
Esta mañana fue cuando los médicos forenses realizaron ese protocolo de autopsia. Al parecer no le sobrevino un infarto. Tomaron muestras de tejidos y sangre para someterlos a estudio. A esta joven madre quien estaba a punto de estrenar la casa que anhelaba, en la urbanización El Soler de San Francisco, ayer mismo se disponían a velarla en su ataúd. Pero repentinamente el CICPC decidió investigar el caso y la trasladaron a la morgue.
Los detectives interrogaron al equipo médico y estaban a la espera de los resultados forenses. Darwin contó que su hija tenía un bebé de un año y cuando dio a luz le hicieron cesarías. Para esa oportunidad le aplicaron anestesia. Presentó una pequeña complicación pero no pasó a males mayores.
“Ella era mi pilar. Sabía mucho de su trabajo en la venta de repuesto de refrigeración que instalé en Los Robles. Fue algo inesperado lo que le sucedió. Le regale esa operación y no me imagine que ese fuera a ser el desenlace”, expreso el destruido padre sobre la mayor de sus cinco hijos que había dado un alto a sus estudios de gerencia de recursos humanos en la universidad José Gregorio Hernández.
Sus restos están ahora nuevamente en la casa donde residía con su esposo Kerwin Francisco Parra, en la avenida principal de Los Robles. Mañana le darán cristiana sepultura bajo ese inmenso dolor de sus seres queridos.
