Que las cejas son una de las partes más importantes de nuestro rostro es una realidad de la que te das cuenta cuando te fijas por primera vez en personajes como Marilyn Manson. Van pasando desapercibidas a lo largo de nuestro aprendizaje en temas de belleza, manteniendo su forma a duras penas a base de quitar siempre los mismos pelitos con las pinzas, hasta que llega el día en el que, por fin, las perfilas y las rellenas y tu vida (y tu cara) cambian para siempre. A mejor. Y fue desde el mismo momento en el que irrumpió Cara Delevingne en nuestras vidas cuando, además de arregladas, empezamos a volvernos locas por unas cejas gruesas y tupidas, como un extraño atributo de juventud.


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Cejas en forma de pluma: otra tendencia a debate en instagram

Desde ese momento, las herramientas para peinar y maquillar las cejas se han multiplicado en nuestros neceseres, existen bares de cejas especializados en darles forma (¡gracias Benefit!) y, en el último año, hasta os hemos atrevido a maquillarlas en tonos rosas, azules o verdes (Balenciaga A/W 2010-2011) y hasta a cubrirlas de glitter o strass(Chanel A/W 2012-2013). En todos estos casos, las redes sociales más visuales, como Instagram o Pinterest, han tenido un papel fundamental en el desarrollo y expansión de estas tendencias, que sin embargo nacieron en la pasarela como detalles de impacto dentro de un desfile más que como tendencia en sí. Pero últimamente Internet se ha dividido en dos y es por culpa de una tendencia relacionada con esta parte tan importante del rostro: las cejas en forma de pluma.
Pero en el caso de las cejas pluma no parece existir un consenso como en otras ocasiones. Los comentarios negativos que tachan a la maquilladora de hortera son casi los mismos que apoyan esta nueva idea y la tratan como una genialidad.
Así que he decidido ponerme manos a la obra para poder opinar al respecto. ¿Pero cómo se consigue este efecto pluma? Pues mi experiencia me confirma que es necesaria mucha paciencia, experiencia y unas buenas cejas. Mi curiosidad me ha llevado a intentarlo en mis propias carnes y os diré que partir la ceja en dos es una tarea mucho más complicada de lo que parece. No sé si será porque mis herramientas no son lo suficientemente profesionales, porque mi técnica no está depurada o porque, simplemente, mis cejas no son lo suficientemente gruesas para poder peinarlas de esta forma y que quede bien, pero no conseguí ni acercarme al resultado de la foto. Una idea impactante pero que supone demasiadas complicaciones como para ser imitada por el público en general. Aunque seguiremos pendientes para saber cómo progresa todo esto porque, en realidad, nunca se sabe.