La víctima es su propia hija, de 15, quien vivió con él durante 6 meses tras el divorcio de sus padres, en 2015. En solo medio año, la adolescente habría sido víctima de distintos tipos de agresiones sexuales, reseñó Daily Mail.
De acuerdo con el tribunal especializado en casos de abuso sexual infantil de la ciudad malaya de Putrajaya, el acusado, cuya identidad se ha mantenido en reserva para proteger a la víctima, podría recibir hasta 20 años de condena y bastonazos por cada uno de las 599 acusaciones de sodomía, 20 años por violación y la misma pena por los 30 cargos por agresión sexual.
El hombre «enfrenta una sentencia a prisión de más de 12.000 años», ha anunciado la fiscal adjunta, Aimi Syazwani, luego de que el tribunal se demorara dos días para leer todas las acusaciones.
Por su parte, el juez Yong Zarida Sazali le negó la libertad bajo fianza, ya que la Fiscalía alertó sobre la posibilidad de fuga y de intimidación a los testigos.