El origen del porqué cada persona se come las uñas puede variar. Esta mala costumbre puede ser por obstáculos duros durante la infancia, inseguridad o baja autoestima.
Si bien estos asuntos pueden requerir de apoyo psicológico, dejar este hábito demanda fuerza de voluntad, constancia y consciencia.
Da lo mejor de ti y supérate, te damos varias opciones para que elijas tu método favorito:
Método #1: corta tus uñas semanalmente
Una de las razones por la que nos comemos las uñas es porque imaginamos que tenemos espacio para seguir haciéndolo. Al cortarlas evitas el impulso, los beneficios los ves con el tiempo al observar que crecen sanas y uniformes.
Método #2: aplica aloe vera
El aloe tiene unas propiedades curativas magníficas, pero tiene un sabor desagradable. Por ello, puede resultar una excelente idea si buscas generar rechazo a este hábito cada vez que te metas las uñas en la boca. Poco a poco verás los efectos positivos que causa en la piel de tus manos y las cutículas.
Método #3: hazte la manicure
La intención está en ver tus uñas arregladas, lo que te dará remordimiento de consciencia estropear el trabajo que se hizo. Si no dispones de dinero para ir semanalmente a la peluquería, en Youtube hay ideas geniales para que intentes una manicure que se parezca a ti.
Método #4: pide ayuda
Si notas que tu hábito es resistente y difícil de cambiar, acude a un psicólogo. Sé sincera con tu grupo más cercano y pídeles apoyo para superar comerte las uñas.
Método #5: distráete
Hacer cosas que te entretengan y te hagan feliz te ayudan a olvidar el mal hábito. Ocupa tu tiempo en actividades que sean de tu interés y verás cómo tu ánimo va cambiando con el tiempo.
Recordatorio: dejar de comerte las uñas es beneficioso para mejorar tu salud e higiene personal.