El dulce está hecho de maní o de arroz crocante cubierto de sabores como leche achocolatada o fresas con crema. En el Comerica Park, casa de los Tigres de Detroit, ya se pueden conseguir y Miguel cuadró un acuerdo multianual que incluye letreros de publicidad en los jardines y las paredes del dugout.
La idea tiene tres años en desarrollo, y pronto podría incluir barras de caramelo y cereales pare el desayuno. Cabrera es copropietario en Miggy Foods y ayudó a construir la sede de la compañía en Miami y una planta manufacturera en Brasil.
«Yo veo esto y veo algo seguro», dijo Cabrera. «Veo algo que yo puedo hacer. Veo algo con lo que me puedo sentir bien, feliz. Cuando termine mi carrera no quiero seguir en el béisbol. Quiero hacer otra cosa. Yo vivo por esto, por el béisbol, pero después de esto quiero hacer algo más. Y cuando me mostraron el proyecto, cuando me mostraron todo, dije que sí de una vez».
Cabrera no está pensando en retirarse pronto. A pesar de las lesiones de este año – desde dolores en la espalda durante los entrenamientos pasando por un tirón en la ingle el mes pasado hasta el oblicuo izquierdo que lo aqueja ahora – no cree que se esté desmoronando físicamente. Sus días fuera del lineup no han sido muchos.
Sin embargo, Cabrera admite que ahora le cuesta más recuperarse para los juegos diurnos después de jugar en la noche.
Cuando le preguntaron hasta cuándo creía que podría jugar, dijo: «El contrato dice hasta los 40. Espero poder hacerlo. Quiero jugar hasta los 42, 43 años. Si empujo carreras, creo que tendré trabajo. Si todavía puedo pegarle a la bola a los 41, 42 años, eso me da un buen chance».
Cabrera podría tener nuevos intereses en los negocios llegado ese momento. Su carrera como pelotero le ha permitido combinar riqueza y fama, y él cree que las redes sociales le dan la oportunidad para mercadear.
«Yo creo que ahora es más fácil abrir una compañía porque no tienes que ir a la televisión para hacer un comercial», dijo Cabrera. «Puedes hacerlo con tu teléfono y listo, le llegaste a muchísima gente. Creo que ahora es más fácil mercadear tu producto. ¿Por qué no arriesgarse y hacerlo? Vamos a hacerlo. No me va a dar miedo. No tengo miedo. Me gusta».