Rubén Ramírez Cáceres, director de Polimaracaibo, comentó que los funcionarios al verlo en actitud sospechosa intentaron evitar que se lanzara al Lago de Maracaibo, pero ante las preguntas que le formulaban el anciano respondió: «No quiero seguir viviendo, soy empresario y estoy arruinado». Lograron persuadirlo, luego le solicitaron un número de algún familiar.
Los uniformados se comunicaron con la hija de Villasmil, la dama llegó a los pocos minutos al parque, lo montó en el vehículo y se lo llevaba a su residencia. Se conoció que el empresario le solicitó a la hija que detuviera el auto porque quería orinar. Al bajarse se aceró a los árboles, sacó un revólver y se disparó en la cabeza.
La joven se dirigió hasta el lugar, encontró a su padre tendido bajo la sombra de un árbol, su cuerpo estaba boca abajo con la pistola a un lado. La hija del occiso se encontraba cerca, de hecho, escuchó la detonación.
Según el general de Brigada, nunca supieron de dónde sacó el arma, hasta el momento se manejan dos hipótesis, la ocultaba en la cintura o la guardaba en sus bolsillos.