Para investigar este extremo, los expertos examinaron los datos del Nurses Health Study, un proyecto que ha analizado a 121.700 enfermeras estadounidenses desde 1976. Las mujeres tenían entre 30 y 55 años cuando al inicio del estudio. Cada 2 años, las participantes cumplimentaban cuestionarios detallados con información demográfica general, factores de estilo de vida (como fumar y hacer ejercicio), historial médico y desarrollo de enfermedades. Cada 4 años, también completaban un cuestionario sobre sus hábitos alimenticios.
Empleando datos de 16.642 mujeres de esta muestra, de 60 años de edad o más en 2004, los científicos detectaron que se habían diagnosticado 1.195 adenomas (pólipos: tumores benignos que preceden a la mayoría de los casos de cáncer intestinal).
Tras analizar toda la documentación, los expertos observaron que el uso de antibióticos a largo plazo tenía una relación directa con el adenoma si se había consumido en edades más bajas. Así, las mujeres que habían tomado antibióticos durante 2 meses cuando tenían 20 o 30 años, tenían un 36% más de probabilidades de ser diagnosticadas con adenoma en comparación con aquellas que no habían tomado antibióticos durante tantas semanas seguidas.
Además, las mujeres que consumieron antibióticos durante dos meses o más durante los 40 y 50 años eran un 69% más propensas a ser diagnosticadas de un adenoma en comparación con las que no habían tomado estos medicamentos durante un periodo prolongado.
Aunque se trata de un estudio observacional y serán necesarios más estudios para confirmar este hallazgo, los científicos sugieren que existe una explicación biológica para estas asociaciones y es que los antibióticos alteran significativamente el microbioma del intestino al reducir la diversidad y el número de bacterias.
«Los hallazgos, si son confirmados por otros estudios, sugieren la necesidad potencial delimitar el uso de antibióticos y de fuentes de inflamación que pueden conducir a la formación de tumores», exponen los autores.