«España está en la lucha por la libertad de Venezuela y de otras dictaduras desde el día uno», afirmó el diputado del gubernamental PP (conservador) José Ramón García, quien añadió que «el pueblo de Venezuela no puede ser un rehén de Nicolás Maduro».
En esto coincidió también el diputado por el partido de Ciudadanos (liberales) Fernando Maura, quien afirmó que «muchos españoles que votan a otros partidos también apoyan la lucha en Venezuela».
Por su parte, el parlamentario socialista (PSOE) Antonio Gutiérrez Limones señaló que sus correligionarios, los expresidentes del Gobierno Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, «se han implicado directamente en ayudar a Venezuela» y que lo harán también cuando llegue el tiempo de la «reconciliación».
Los opositores venezolanos pidieron al Ejecutivo español «ayuda en la recta final», para decidir el futuro de Venezuela en unas elecciones.
«Los venezolanos se enfrentan a una época muy oscura, frente a esto todos los partidos democráticos tenemos que permanecer unidos», afirmó el líder opositor Lester Toledo del partido Voluntad Popular.
Según el informe elaborado por Almagro, para el restablecimiento del «hilo democrático» en Venezuela es necesario que se convoquen elecciones, se libere a los presos políticos y se abra un canal humanitario para que alimentos y medicinas puedan llegar al país.
Desde marzo de 2014, la oposición venezolana reclama la aplicación en su país de la Carta Democrática Interamericana, un proceso que Almagro puso en marcha en mayo de 2016, pero que finalmente no fue aprobado.