Según este equipo de la Universidad del Sur de California, ayunar de forma controlada tiene una amplia gama de beneficios para la salud y para retrasar el envejecimiento. Ellos proponen una dieta en la cual 5 días de cada mes se hará un ayuno intermitente con un máximo de 500 calorías diarias. La dieta ha sido diseñada para proporcionar un mínimo esencial de vitaminas y minerales e incluye sopas de vegetales, barritas y bebidas energéticas, meriendas a base de col risada frita, té de manzanilla, además de agua y café negro.
Estas pruebas se han realizado en ratones y en humanos voluntarios y han demostrado que este tipo de ayuno intermitente reduce la grasa abdominal visceral y eleva el número de células progenitoras y células madres en varios órganos de ratones viejos, incluyendo el cerebro, promoviendo a la regeneración neuronal. Con estos experimentos también se demostró un aumento en la esperanza de vida de los ratones además de reducir la incidencia de cáncer y enfermedades inflamatorias.
Los resultados en el ensayo piloto en humanos mostraron que tres ciclos de una dieta similar realizados por 19 sujetos disminuyó los factores de riesgo y los biomarcadores del envejecimiento, diabetes, enfermedad cardiovascular y cáncer sin mayores efectos secundarios adversos, asegura Longo.
A pesar que este tipo de procedimientos no son para todas las personas, Longo cree que gran parte de la población podría hacer este tipo de ayuno cada tres y seis meses, dependiendo mucho de su estado de salud y la circunferencia de su abdomen.
Todo este tipo de tratamientos pueden ser beneficiosos para la salud del individuo siempre y cuando éste los realice bajo estricta vigilancia médica y bajo un control adecuado.