A pesar de sus carencias económicas y de la tuberculosis que lo aquejó cuando aún no había llegado a la adolescencia, se convirtió en uno de los escritores venezolanos que más desarrolló la literatura urbana
Hace 88 años, exactamente el 11 de junio de 1928, nace en Barquisimeto, estado Lara, el escritor, narrador, cronista y guionista venezolano, Salvador Garmendia.
A pesar de sus carencias económicas, las cuales lo obligaron a dejar los estudios, y de la tuberculosis que lo aquejó cuando aún no había llegado a la adolescencia, se convirtió en uno de los escritores venezolanos que más desarrolló la literatura urbana, lo que se refleja en sus novelas, cuentos y crónicas.
Durante los tres años que Garmendia pasó en cama por la tuberculosis se dedicó a tener largas jornadas de lecturas, en las que se forjó una sólida base literaria y en 1946, a la edad de 18 años, publicó en su ciudad natal su primera novela: El Parque.
A esa edad mantenía amistad con poetas y otros escritores que llegaron a ser grandes personalidades de las letras venezolanas, como es el caso del poeta Rafael Cadenas, y publicaba permanentemente en diarios y revistas literarias de Barquisimeto y Caracas.
A esa edad también tenía inquietudes por los procesos políticos, por ello se inscribió en el Partido Comunista de Venezuela (PCV).
Posteriormente se mudó a Caracas. Trabajaba en radio y escribía. En 1958 se integró al reconocido grupo literario Sardio que editaba una revista con el mismo nombre de la organización. Al año siguiente publicó su segunda novela, Los pequeños seres.
Luego de desintegrarse el grupo Sardio, con otros poetas y narradores creó la organización llamada El Techo de la Ballena en los rebeldes años 60.
En esta década mantuvo una pletórica producción literaria. Publicó las novelas Los habitantes (1961), Días de cenizas (1963) y La mala vida (1968). También su primer libro de cuentos: Doble fondo (1965) y la monografía La novela en Venezuela (1967).
En 1974 Garmendia publicó el cuento El inquieto Anacobero, relato que desató una polémica por el uso de palabras que ofendieron a un sector de poder de la sociedad venezolana: el gremio de la prensa. El Bloque de Prensa Venezolano (BPV) llegó, incluso, a denunciarlo en el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de Caracas por el delito de «ultraje al pudor público, lesionador de los principios morales de la sociedad venezolana».
En esa época Garmendia ya era un escritor reconocido. En 1972 publicó el libro de cuentos Los escondites, con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Dos años antes había salido otro volumen de relatos, titulado Difuntos extraños.
Entre 1976 y 1978 escribe el guión de la película Fiebre, adaptación de la novela de Miguel Otero Silva, dirigida por Juan Santana; y el libreto de la telenovela La hija de Juana Crespo.
Buena parte de la literatura del narrador refleja las dos ciudades que siempre fueron suyas, Barquisimeto, la ciudad de su niñez y adolescencia, y Caracas, la ciudad de su desarrollo profesional.
Ambas ciudades fueron desnudadas por su pluma que reflejaba lo real, maravilloso y fantástico de la urbanidad latinoamericana y de sus personajes, muchas veces hermosamente absurdos.
Garmendia murió en Caracas el 13 de mayo de 2001. Sus más de 20 libros son un legado para la literatura urbana venezolana y latinoamericana.

