Es una pena tener que desechar porque nos hemos excedido apenas un poco con el o con el fuego de la sartén. Incorpora estos truquitos imprescindibles para que tus comidas no pierdan el sabor y para que lo único que se encienda, ¡sean tus ganas de comer!
El refrigerador al rescate
Si se te queman las nueces, las tartaletas, el coco, o el pan rallado al asarlos en el horno y se ven oscuros o tienen un aroma a tostado, colocarlos directamente en el refrigerador sería la solución para que dejen de cocinarse. “Este rápido cambio de temperatura, instantáneamente corta con el proceso de cocción”, indica la chef Katherine Sacks en la revista Epicurious.
Así que ya lo sabes: pasa la comida rápidamente de una bandeja caliente a otra fría, y colócala en el refrigerador hasta que se enfríe por completo. Y ten cuidado, ¡no te quemes en el proceso!
Salva tus salsas
Con este truco del portal de la Fundación Livestrong, podrías recuperar tus salsas, si se te han quemado un poco.
Truco 1. Cuando sientas un tufillo a quemado, quita inmediatamente la olla con la salsa de la hornilla y coloca el fondo de la misma en agua fría. Pero ¡cuidado! No sumerjas la olla completamente en agua, sino únicamente el fondo externo. Luego, toma una nueva olla y vierte la salsa, comenzando por la superficie y evitando escarbar el fondo de la misma. Si algo de la parte quemada se escapa, utiliza un colador como filtro.
Truco 2. Usa una papa cruda y pelada: colócala dentro de la sartén u olla con la salsa. La misma absorbería el sabor a quemado. Deja la salsa reposar fuera del fuego por 15 minutos y quita la papa. Luego, recaliéntala a horno bajo (ya sin la papa, claro).
Truco 3. En el caso de las salsas con condimento de pollo o pavo, deberías agregar un toque de mantequilla de maní suave (una cucharadita a la vez). Al parecer, este secreto también funcionaría con las salsas de tomates, y puede reemplazarse con apenas una cucharadita de azúcar a la vez, hasta que el sabor a quemado se haya ido.
Truco 4. Un poquito de mostaza o polvo de curry puede hacer maravillas en tus salsas y eliminar el aroma a humo que queda después de las quemaduras. Comienza con media a una cucharadita, y prueba poco a poco. Si quieres algo más fuerte, agrega dos gotitas de salsa picante en la mezcla.
Recupera tus sopas
Cuando preparas una sopa con alimentos, los pedazos de vegetales o carne pueden caer en el fondo y quemarse. Apenas suceda, no rasques esa parte, ya que el gusto a quemado se esparcirá en toda la preparación. Mejor, apaga la hornilla y, con mucho cuidado, transporta la sopa a otro recipiente, menos las partes adheridas a la olla. Si aún así queda el gusto a quemado, agrega apenas un poco de miel, azúcar, o, incluso, cebollas caramelizadas, recomienda el periódico The Huffington Post. ¡Este truco también funcionaría con el arroz y la salsa de chile!
Revive tus carnes rojas o pollo
Si se quema la piel de estos alimentos, retírala y fríe la parte “sana” en una sartén, muy rápidamente. Si se ha quemado la carne, intenta cortar un par de milímetros (0,5 pulgadas) de la misma y recuperar su color dorado en una sartén caliente, recomienda el chef Jean Pierre Needham al periódico británico Daily Mail.

