Durante su intervención en el 81.° periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el presidente José Antonio Kast resaltó la importancia estratégica de unificar criterios para la persecución penal en la región. «Esto nos brinda la certeza de contar con normas equiparables para enfrentar a estas organizaciones. El hecho de que quince países se sumen demuestra que estamos ante un desafío global, donde el crimen organizado y la migración irregular representan los mayores flagelos actuales», afirmó el mandatario.
Ante las dudas sobre el alcance de este pacto, Kast enfatizó que no se trata de un tratado que comprometa la soberanía o la institucionalidad chilena. Por su parte, la Presidencia de Chile aclaró que esta colaboración servirá como un complemento a los acuerdos ya establecidos en el Compromiso de Santiago contra la delincuencia transnacional.
Enfoque en estructuras criminales transnacionales
Desde su lanzamiento por la Casa Blanca en marzo pasado, este esquema de coordinación ha identificado a 25 organizaciones criminales como amenazas de alto impacto. Entre los objetivos prioritarios de la coalición destaca el Tren de Aragua, grupo de origen venezolano vinculado en territorio chileno a delitos graves como homicidios, secuestros, extorsión y trata de personas. La lista también incluye a carteles mexicanos como el de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, además de bandas regionales como el Primeiro Comando da Capital en Brasil y Los Choneros en Ecuador.
Alcance operacional e integración fronteriza
El informe oficial detalla que la incorporación al mecanismo facilitará a Chile el acceso inmediato a inteligencia criminal, plataformas de análisis de datos y programas de entrenamiento especializado para Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI). Asimismo, se busca optimizar el intercambio de información en las zonas limítrofes con Argentina, Bolivia y Perú.
Esta alianza estratégica se consolida en un momento donde la seguridad interna es la prioridad absoluta del Gobierno chileno, tras el incremento de la actividad de estructuras delictivas internacionales en el país durante los últimos años.