Este postre, emblema de la región de Cataluña, se construye sobre una base de crema pastelera infusionada con cítricos y especias. Elaborarlo en casa representa una oportunidad ideal para deleitar a la familia durante una merienda o como cierre de una comida especial.
Más allá de su contraste de temperaturas y texturas, esta receta emplea ingredientes básicos que suelen estar presentes en cualquier alacena. Dominar el método para infusionar la leche y alcanzar el punto de cocción exacto permite disfrutar de un manjar auténtico sin salir del hogar.
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Foto: Magnific
Preparación de la crema catalana
Para preparar esta receta para ocho comensales, se requieren diez yemas de huevo, 250 gramos de azúcar para la mezcla base, 150 gramos adicionales para el acabado caramelizado, 100 gramos de almidón de maíz, un litro y medio de leche entera, una rama de canela, una vaina de vainilla y las pieles de un limón y una naranja, cuidando de retirar la parte blanca amarga.
El procedimiento inicia aromatizando la leche. Se calienta el lácteo a fuego medio hasta el punto previo a la ebullición y se retira del calor. En ese instante, se añaden las semillas y la rama de vainilla, la canela y las cortezas cítricas, permitiendo que la infusión repose durante cinco minutos.
Por otro lado, se baten las yemas con los 250 gramos de azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Luego, se integra el almidón de maíz batiendo con energía, añadiendo un poco de la leche tibia para facilitar la mezcla.
Posteriormente, se cuela la leche y se calienta nuevamente a fuego bajo. Se incorpora la mezcla de huevo removiendo constantemente con una cuchara de madera, evitando que hierva o que se formen grumos. Una vez que la crema espese, se retira del fuego, se remueve un minuto más y se sirve en moldes individuales.
Tras reposar media hora a temperatura ambiente, se debe refrigerar por tres horas. Finalmente, antes de servir, se espolvorea azúcar sobre cada porción y se carameliza con un soplete hasta lograr esa capa dorada característica.
¡Buen provecho!