El objetivo principal de esta sesión fue analizar la situación económica actual, la estabilidad del sector energético y la agilización de los flujos financieros necesarios para la reconstrucción nacional tras los movimientos telúricos ocurridos el pasado 24 de junio.
Ejes centrales de la agenda bilateral
- Impulso económico y comercial: Se revisaron los convenios vigentes para fortalecer el intercambio de bienes y asegurar la operatividad financiera en áreas estratégicas.
- Estabilidad energética: Se evaluaron estrategias para garantizar la continuidad en el mercado de hidrocarburos y mantener la seguridad del suministro en la región.
- Activación de recursos financieros: Se discutieron las rutas para canalizar fondos destinados a la recuperación socioeconómica del país, golpeado por los recientes desastres naturales.
Representantes en la mesa de diálogo
La delegación estadounidense estuvo integrada por Jonathan Greenstein, subsecretario adjunto para Asuntos Financieros Internacionales del Departamento del Tesoro, y Jonathan Burke, subsecretario adjunto para el Financiamiento del Terrorismo. Por parte de Venezuela, acompañaron a la presidenta encargada el vicepresidente sectorial de Economía y Finanzas, Calixto Ortega; el canciller Félix Plasencia; el presidente del Banco Central de Venezuela, Luis Pérez; el vicecanciller para Europa y América del Norte, Oliver Blanco; y la vicepresidenta sectorial Administrativa y de Gobierno Digital, Anabel Pereira.
Flexibilidad financiera y magnitud de los daños
Este acercamiento se enmarca en un periodo de alivio financiero excepcional anunciado recientemente por Washington. Específicamente, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) ha establecido una ventana de flexibilización vigente desde el 27 de julio de 2026 hasta el 29 de enero de 2027. Durante este lapso, se han suspendido las sanciones regulatorias para las instituciones financieras estadounidenses que gestionen transacciones autorizadas vinculadas a la ayuda humanitaria y las labores de reconstrucción en territorio venezolano.
La urgencia de estas conversaciones se ve subrayada por las proyecciones del Banco Mundial, que ha cifrado los daños ocasionados por los terremotos en una cifra cercana a los 19.600 millones de dólares.