En el mundo de la estética, se dice que las cejas son el marco del rostro. No solo definen la parte superior de la cara, sino que tienen un impacto directo en cómo se percibe nuestra mirada, la simetría facial y las emociones que proyectamos hacia los demás. De hecho, son el componente más dinámico de nuestra mímica, siendo piezas clave en la comunicación no verbal.
Con el paso de los años, la estructura ósea y los tejidos tienden a perder firmeza, lo que suele causar que la cola de la ceja y el párpado superior desciendan. Por esta razón, contar con un diseño de cejas profesional es vital, ya que permite recuperar el espacio en el hueso orbicular, logrando un efecto de lifting visual sin necesidad de recurrir a cirugías.
El centro de formación Ilerna destaca que el visagismo es la técnica ideal para este fin, pues estudia las líneas y proporciones del perfil para resaltar la belleza natural de cada individuo. Esta disciplina analiza la nariz, los pómulos y la mirada de forma personalizada, alejándose de las llamadas cejas de molde que no favorecen a todos por igual.

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Hoy en día, las técnicas que utilizan pigmentos están en auge, aunque es importante recordar que estos estilos son temporales. Se recomienda siempre acudir a especialistas con formación comprobada para evitar resultados no deseados.
La peluquera venezolana Luisa Ruiz sugiere una rutina de cuidado constante que incluya retirar el maquillaje cada noche, hidratar la zona y peinar las cejas con un cepillo adecuado. En cuanto a la depilación, la experta aconseja evitar el uso de hojillas o pinzas en casa, prefiriendo el uso de cera realizado por profesionales con una frecuencia quincenal.
Finalmente, es importante recordar que la falta de un diseño adecuado resta capacidad expresiva al rostro. Sin el movimiento natural de las cejas, la mirada pierde fuerza y se vuelve neutra, dificultando la interpretación de gestos tan humanos como la duda, la empatía o el asombro.