Ante la ola de desinformación que surgió en internet, donde muchos usuarios interpretaron erróneamente que la imagen reflejaba la topografía real o la forma física del globo terráqueo, la entidad espacial se vio obligada a precisar que se trata de una representación geofísica amplificada con propósitos pedagógicos.
Es fundamental entender que esta visualización no sugiere deformaciones en la corteza terrestre, sino que ilustra cómo la atracción gravitatoria cambia según la densidad y la distribución de las masas en el interior del planeta.
Un mapa de “colinas y valles” gravitatorios
«Debido a que la distribución de materiales en las profundidades de la Tierra varía, su campo de gravedad tiene colinas y valles», señaló Michael Watkins, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.
En términos numéricos, las variaciones reales del geoide oscilan entre los +85 metros en la zona de Islandia y los -106 metros al sur de la India. No obstante, para que estas diferencias fueran perceptibles a simple vista en el gráfico, los investigadores aumentaron las variaciones en un factor de 10.000.
En aquellas regiones donde existe una mayor concentración de masa subterránea, la fuerza de gravedad es ligeramente más intensa, mientras que las áreas con menor densidad crean lo que se describe como «valles» en la superficie del campo gravitatorio.
Un trabajo de más de un siglo de observaciones
La creación de este modelo fue posible gracias al procesamiento de más de mil millones de registros astronómicos y geodésicos, obtenidos por 19 satélites a lo largo de 165 años de estudio. El proyecto fue fruto de la cooperación entre la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), utilizando datos del satélite GOCE, lo cual permite consolidar la definición de la Tierra como un geoide: una figura geométrica irregular definida por la fuerza de gravedad.