Loyce Pace, directora regional de la FICR para América, subrayó que la emergencia está lejos de finalizar. La prioridad actual se centra en garantizar el suministro de artículos de primera necesidad, proteger la salud pública y fomentar la recuperación de los medios de vida de los ciudadanos afectados.
Para dar continuidad a las labores de socorro en el territorio nacional, el organismo internacional solicitó inicialmente un fondo de 50 millones de francos suizos, equivalentes a unos 53 millones de euros. No obstante, la entidad reportó que hasta la fecha solo se ha logrado recaudar una cuarta parte de dicha cifra.
Esta carencia de recursos financieros pone en riesgo la asistencia técnica y el suministro de ayuda humanitaria en las regiones más golpeadas por el movimiento telúrico.
La Federación ha identificado tres ejes fundamentales para la atención prioritaria de los damnificados:
Acceso a agua potable: Un porcentaje significativo de las familias sobrevivientes continúa dependiendo exclusivamente del agua embotellada para su consumo, higiene personal y la elaboración de alimentos.
Apoyo psicosocial y salud mental: Miles de personas enfrentan cuadros severos de trauma, duelo, insomnio y ansiedad tras haber perdido sus hogares, sus fuentes de ingreso y a sus seres queridos.
Atención médica de primer nivel: El objetivo es prevenir brotes epidémicos y retomar los tratamientos de pacientes con enfermedades crónicas que vieron interrumpidos sus esquemas de salud.
Como parte de la respuesta inmediata, la Cruz Roja ha desplegado un hospital de campaña y mantiene activas las labores de búsqueda, rescate y reunificación familiar. Asimismo, en el estado La Guaira, funciona una clínica de emergencia gestionada en conjunto con la Cruz Roja Española, la cual prestará servicios asistenciales durante cuatro meses con una capacidad proyectada para atender a 30.000 personas.