A través de sus redes sociales, Díaz-Canel sostuvo que esta imputación es un reflejo de la soberbia y frustración de Washington ante la firmeza del sistema político cubano. El gobernante enfatizó que la trayectoria ética y humanista de Raúl Castro invalida cualquier intento de desprestigio, calificando el dictamen judicial como un esfuerzo ridículo por menoscabar su figura histórica.
Imputación contra Castro
La causa penal federal contra Castro, quien cuenta con 94 años, se fundamenta en el derribo de dos aeronaves civiles ocurrido hace tres décadas, el 24 de febrero de 1996, suceso en el que perdieron la vida cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate. El Departamento de Justicia ha formalizado cargos por asesinato, conspiración para atentar contra ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, basándose en el rol que ocupaba el menor de los hermanos Castro como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en aquel entonces.
Por su parte, el Ejecutivo de La Habana sostiene que EE. UU. manipula los hechos. Díaz-Canel afirmó que las fuerzas militares cubanas actuaron en legítima defensa dentro de sus aguas jurisdiccionales tras reiteradas violaciones del espacio aéreo por parte de una organización a la que calificó como narco-terrorista. Esta versión se contrapone a los informes internacionales que ubican el ataque en aguas internacionales del Estrecho de Florida.
El mandatario cubano criticó además las operaciones navales estadounidenses, señalando que no hubo imprudencia ni violación del derecho internacional por parte de Cuba, a diferencia de lo que, a su juicio, realizan las fuerzas militares de EE. UU. en el Caribe y el Pacífico. La presión de Washington contra la isla se ha intensificado recientemente mediante el bloqueo al suministro de combustible y la ampliación de sanciones financieras contra la cúpula política y militar del Partido Comunista de Cuba.