El intérprete sorprendió a los presentes con un cambio físico radical para aparentar una edad avanzada, logrando un impacto visual que rápidamente se hizo tendencia en las plataformas digitales. Con arrugas marcadas, cabello canoso, barba y el uso de un bastón, el artista logró que incluso sus seguidores más cercanos tardaran en reconocerlo.
Esta puesta en escena fue una interpretación literal de la temática de la exposición del museo, titulada The Aging Body (El cuerpo que envejece). Para lograr este nivel de realismo, el cantante contó con el trabajo de Mike Marino, un reconocido especialista en prótesis de Hollywood.
“Cada arruga y detalle fue esculpido a mano tras una conversación entre Marino y Benito sobre cómo el paso del tiempo podría marcar realmente su rostro, cuello y manos”, explicaron los responsables de la caracterización.
Al ser consultado sobre cuánto tiempo requirió para lograr esta transformación, el artista bromeó al señalar que le tomó 53 años, destacando que el esfuerzo valió la pena para lograr el resultado deseado. Además de la caracterización facial, Bad Bunny cuidó cada detalle de su vestimenta, luciendo un esmoquin cruzado diseñado junto a Zara y una camisa con un imponente moño que rendía homenaje a un vestido de 1947 de Charles James.
El atuendo se completó con accesorios de lujo, incluyendo un reloj Cartier de 1995 y un bastón con detalles dorados, el cual utilizó como parte integral de su personaje al subir las escaleras del museo. El cantante afirmó que el día de la Met Gala es la oportunidad ideal para explorar su creatividad y expresarse de una forma distinta, algo que considera fundamental en su carrera.