El bloque regional calificó estas intenciones como una amenaza directa a la soberanía de la isla y exhortó a la comunidad internacional a mantener una postura de firmeza ante tales pronunciamientos.

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Por su parte, el jefe de Estado estadounidense afirmó el viernes 1 de mayo que su administración tomará el control de la isla de manera casi inmediata, aunque precisó que primero debe concluir sus objetivos estratégicos en Irán. Trump detalló un plan específico que contempla el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln hacia el Caribe, el cual se posicionaría cerca de las costas cubanas una vez finalizada su misión en Oriente Medio.
Postura del Gobierno cubano
Ante este escenario, las autoridades de Cuba ratificaron el sábado su posición inamovible: no se realizarán reformas políticas ni económicas bajo coacción externa. Esta escalada de tensión coincide con un endurecimiento del cerco económico por parte de Washington, lo que ha derivado en una situación crítica de escasez de combustible y fallas eléctricas recurrentes en la isla.
A pesar de la retórica hostil, tanto el presidente de Estados Unidos como su secretario de Estado, Marco Rubio, han reconocido la existencia de canales de comunicación discretos con La Habana desde hace un mes. Hasta el momento, ninguna de las partes ha ofrecido detalles sobre los avances o los temas tratados en estos encuentros reservados.