Allen, un docente de 31 años oriundo de California, se presentó este jueves ante la jueza del Distrito de Columbia, Moxila Upadhyaya, en una breve audiencia de 15 minutos. En dicha instancia, el acusado notificó formalmente su decisión de no impugnar la medida cautelar solicitada por el Ministerio Público, lo que representa un cambio significativo en la estrategia de su defensa, que anteriormente había buscado obtener la libertad bajo fianza.
El detenido compareció vistiendo el uniforme naranja reglamentario y bajo estricta vigilancia. Con una actitud serena, confirmó a la magistrada que comprendía las implicaciones de permanecer privado de libertad. Aunque la fiscalía estaba preparada para presentar pruebas contundentes, la jueza determinó que no era necesario continuar con la audiencia dado el consentimiento del acusado. La próxima cita judicial quedó fijada para el 11 de mayo.
Condiciones de reclusión
La defensa de Allen ha expresado su preocupación por las condiciones actuales de su cliente, quien se encuentra confinado en una celda de aislamiento las 24 horas del día. Su abogada, Texira Abe, calificó esta medida como desproporcionada, argumentando que no representa un peligro para el entorno carcelario. Sin embargo, la jueza aclaró que no tiene jurisdicción sobre la administración interna de la prisión.
Por su parte, la fiscal Jeanine Pirro, vinculada al entorno de Trump, presentó un memorando argumentando que la liberación de Allen pondría en riesgo la seguridad pública, calificando sus acciones como un acto de violencia política extrema con consecuencias potencialmente devastadoras.
Acusación por intento de magnicidio
Actualmente, Allen enfrenta cargos por intento de asesinato presidencial y delitos relacionados con el uso de armas de fuego. No obstante, la fiscalía ha advertido que planea ampliar la imputación con nuevos cargos. El incidente ocurrió cuando el acusado logró burlar los controles de seguridad del hotel Washington Hilton, donde se encontraban figuras de alto nivel, incluyendo a la primera dama, el vicepresidente y otros funcionarios.
Tras irrumpir en el salón y efectuar disparos con una escopeta, el Servicio Secreto respondió al ataque, logrando reducir a Allen antes de que causara víctimas. Las investigaciones revelaron que el atacante planificó la agresión durante semanas, desplazándose desde California hasta Washington y alojándose en el hotel para facilitar el acceso al evento.