Gracias a un cuerpo de lanzadores dominante, el equipo estadounidense neutralizó la potente ofensiva quisqueyana, lo que fue suficiente para sacarlos de la competencia y arrebatarles su condición de invictos. El resultado representó un duro revés para la afición de uno de los países con mayor tradición beisbolera en Latinoamérica.
La capacidad para conectar cuadrangulares fue una de las señas de identidad del equipo dominicano durante la competición. Fiel a su estilo, inauguraron el marcador en Miami precisamente con un batazo histórico de Junior Caminero.
En la conclusión del segundo inning, el pelotero dominicano conectó un lanzamiento elevado de Paul Skenes y depositó la pelota en las gradas del jardín izquierdo, otorgando la ventaja momentánea a su equipo y, al mismo tiempo, estableciendo una nueva marca de jonrones en una edición del Clásico Mundial.
No obstante, el conjunto norteamericano respondió con la misma fórmula en el cuarto episodio. En esa entrada, Gunnar Henderson y Roman Anthony conectaron sendos vuelacercas, lo que significó un golpe anímico decisivo para sus contrincantes.
Es de destacar la labor monticular de Skenes durante 4.1 entradas, así como el desempeño del bullpen estadounidense, que logró contener a la peligrosa toletería dominicana, permitiéndole solo dos hits a partir del quinto inning.
De este modo, Estados Unidos clasifica a una nueva instancia final y buscará su segundo campeonato en un Clásico Mundial de Béisbol. El encuentro definitivo se disputará el próximo martes contra el equipo que resulte vencedor del enfrentamiento entre Venezuela e Italia.