De acuerdo con el ministro de Deportes, Ahmad Donyamali, la decisión de retirarse está directamente relacionada con la operación militar conjunta efectuada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Dicha acción causó el fallecimiento del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y dejó un saldo de cientos de víctimas, lo que desató una escalada de violencia y un ambiente interno que impide la asistencia del combinado nacional al evento deportivo.
«Dado que este gobierno corrupto ha asesinado a nuestro líder, no existen las condiciones para que podamos participar en la Copa del Mundo», manifestó Donyamali. El ministro añadió que la decisión se fundamenta en las «medidas maliciosas tomadas contra Irán» y las guerras impuestas que han costado la vida a miles de ciudadanos. «Por lo tanto, definitivamente, no tenemos ninguna posibilidad de participar de esta manera», sentenció.
El calendario de Irán contemplaba la disputa de sus tres encuentros de la fase de grupos en suelo estadounidense, específicamente dos en Los Ángeles y uno en Seattle, contra las selecciones de Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. A pesar de la retirada, el presidente de la Fifa, Gianni Infantino, había comunicado que el mandatario estadounidense, Donald Trump, le aseguró en una reunión reciente que el equipo asiático sería “bienvenido” al país, garantizando las condiciones para su participación.