De acuerdo con testimonios de sus parientes, Carpio había llegado primero a San Juan y posteriormente se dirigió a Tucupido. Fue en esta última localidad donde, durante la noche de su llegada, salió para ver a su abuela y a su padre. En ese momento, unos individuos armados irrumpieron en la vivienda y le dispararon.
“Entraron unas personas, lo asesinaron, no sabemos quiénes son, no sabemos por qué, simplemente pasó”, declaró un familiar al medio de comunicación. Durante el asalto, el padre del joven también sufrió una herida de bala.
Actualmente, los cuerpos policiales en Venezuela se encuentran investigando las posibles causas del homicidio.
Jesús Carpio había llegado a territorio estadounidense bajo el amparo del parole humanitario y se encontraba en medio de un proceso para solicitar asilo político.
Su familia asegura que este caso es un reflejo del miedo que embarga a muchos venezolanos en el exilio ante la idea de volver a su país de origen. “Todos los que estamos aquí prácticamente estamos en la misma situación”, comentó una persona cercana a la víctima.
El joven fue arrestado el 28 de enero en una parada de tráfico al concluir su jornada laboral en la zona de Gen City. El motivo fue que conducía con su licencia de conducir expirada, como detalló Telemundo 31.
La Oficina del Alguacil del condado de Polk confirmó al medio que Carpio circulaba por la carretera 27 con la licencia y la matrícula del auto suspendidas. El reporte oficial indica que él mismo reconoció estar al tanto de la suspensión de su licencia y que había decidido asumir el riesgo de manejar así.
Por esta falta, enfrentó un cargo menor.
A pesar de que sus familiares pagaron la fianza, fue reubicado en otro centro de reclusión por disposición de las autoridades de inmigración. Sus allegados explicaron que le presentaron dos alternativas: firmar una salida voluntaria del país o aguardar entre ocho y doce meses para una audiencia con un juez.
“Nos llamó desesperado diciéndonos que él no es ningún delincuente para estar tanto tiempo preso, y aun sabiendo la situación del país y todo el riesgo que corríamos, en su desesperación aceptamos que firmara su salida”, narró su hermana, Girbelli Carpio.
La esposa y los hijos de la víctima permanecen en Orlando.
Girbelli Carpio agregó que tanto ella como otros de sus hermanos también se vieron forzados a salir de Venezuela tras ser amenazados cuando trabajaban para una compañía del Estado, y ahora sienten temor de regresar.