“Hemos comercializado hasta la fecha cerca de 1.000 millones de dólares en petróleo. Hace poco suscribimos convenios para la venta de otros 5.000 millones de dólares en los meses venideros. Por lo tanto, nos referimos a una cifra bastante superior a los 10.000 millones de dólares anuales”, declaró el representante norteamericano a Fox News.
De acuerdo con el secretario, quien sostuvo un encuentro en Caracas la semana anterior con Delcy Rodríguez para promover un “histórico” pacto energético, este “enorme volumen de ingresos” se utilizará para “comenzar a reconstruir un país y una sociedad, así como para restablecer una prensa libre y un Gobierno representativo”.
Wright añadió que el convenio entre el gobierno de transición y Washington para la venta del hidrocarburo venezolano también suministrará “un tipo específico de crudo para el cual fueron diseñadas las refinerías estadounidenses en la década de 1970” y “contribuirá a la producción de asfalto en EE. UU., lo que reducirá los costos de construcción de carreteras”.
“Representa un beneficio para ambas partes y la transformación de una nación sin la presencia de soldados estadounidenses en su territorio y sin un solo dólar de los contribuyentes de EE. UU. Se trata de una diplomacia (del presidente Donald) Trump totalmente innovadora, que establece un antes y un después”, recalcó.
Tras la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero por parte de fuerzas estadounidenses, el presidente Trump solicitó “acceso irrestricto” a los recursos petroleros de Venezuela, mientras que Wright confirmó que Washington supervisará la comercialización del crudo del país por un período “indefinido”.
Al finalizar su reunión con la exvicepresidenta de Maduro, a quien Trump ha otorgado un voto de confianza para ser su interlocutora y dirigir el país, el secretario de Energía describió como “increíble” la colaboración entre Estados Unidos y la administración de Rodríguez.
No obstante, Wright puntualizó que Washington conserva un mecanismo de presión sobre Caracas al mantener el control de la industria petrolera venezolana, su principal fuente de divisas.