Al ser consultada sobre la posibilidad de comicios luego de la captura y detención de Nicolás Maduro por parte de Washington hace un mes y medio, la “presidenta encargada” respondió con un contundente “Absolutamente, sí”.
“Los comicios están previstos en la Constitución. Celebrar elecciones libres y justas en Venezuela también implica tener un país libre donde se pueda impartir justicia”, señaló Rodríguez. Agregó que para organizar dicha votación, la nación debería estar “libre de sanciones” y del “asedio de la prensa internacional”.
Esta conversación con NBC representa la primera entrevista que la “mandataria encargada” ofrece a un medio de Estados Unidos desde la detención del líder oficialista.
Asimismo, afirmó que “el cronograma electoral será definido y establecido por el diálogo político en esta nación”, pero guardó silencio cuando se le preguntó si las elecciones presidenciales podrían ocurrir en tres años, tal como lo sugirió el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, en su visita a Venezuela esta semana.
Luego de la deposición de Maduro, la administración del presidente Donald Trump ha delegado la conducción de la transición a la exvicepresidenta chavista, afirmando que supervisa a su Gabinete.
No obstante, al ser interrogada sobre el grado de influencia de Washington en las políticas que se formulan desde Caracas, Rodríguez resaltó la relevancia de “desarrollar un trabajo en conjunto” y expresó su agradecimiento por el “nivel de cooperación” de la Casa Blanca.
De igual forma, sostuvo que, “sin lugar a dudas”, Nicolás Maduro continúa siendo “el presidente legítimo de Venezuela” y argumentó que tanto él como su esposa, Cilia Flores, son inocentes de las acusaciones por conspiración y narcoterrorismo imputadas por las autoridades estadounidenses.
Rodríguez hizo alusión a los informes de la ONU que indican que Venezuela “no es un actor relevante” en el tráfico de estupefacientes hacia Estados Unidos, en contraste con lo declarado por la Administración Trump, que señaló a Maduro de liderar el “Cartel de los Soles”.
A su vez, opinó que esta divergencia entre Caracas y Washington sobre el posible papel de Maduro y Flores en presuntas redes de narcotráfico “no es para nada difícil” de resolver, gracias a “la diplomacia, el diálogo político y energético” que se ha desarrollado entre ambas naciones en las últimas semanas.
Tras la aprehensión de Maduro, ambos gobiernos pactaron que Estados Unidos gestionaría la venta de aproximadamente 50 millones de barriles de crudo del país suramericano y transferiría las ganancias al gobierno venezolano.