Entre sonrisas, anécdotas de su niñez y revelaciones sentimentales, la joven artista profundizó sobre sus orígenes, la fusión cultural que la caracteriza y el venezolano que no solo ha ganado su afecto, sino que también se ha convertido en su colaborador musical.
Venezuela en su alma y memoria
Con notable emoción, Isadora trajo a colación sus vivencias en Turén, en los llanos de Venezuela, donde transcurrió una etapa de su infancia en contacto con la naturaleza. Describió una casa familiar destacada por un imponente árbol que permanece en su memoria como un emblema de felicidad, paz y cariño. Para ella, esos instantes constituyen uno de los capítulos más preciados de su niñez.
Aunque admitió que no ha podido visitar el país con regularidad en los últimos años, afirmó que conserva la esperanza de volver pronto. Manifestó que atesora recuerdos especiales de festividades, de la amabilidad de la gente y de un lazo emocional que perdura a pesar del tiempo.
Isadora también señaló que su aprecio por Venezuela se ha visto reforzado por los venezolanos que ha conocido en el extranjero. Sostuvo que muchos descendientes de venezolanos sienten un profundo arraigo por su patria, aun sin haberla vivido de manera continua, llevando esa identidad en su forma de sentir y vivir.
Un romance nacido de la música y la complicidad
La entrevista adquirió un tono romántico cuando Viviana Gibelli le consultó directamente si un venezolano había conquistado su corazón. Con naturalidad y una sonrisa, Isadora lo confirmó. Relató que su encuentro tuvo lugar en un estudio de grabación, donde una amistad inicial evolucionó hacia una relación amorosa.
Su pareja es el compositor y artista conocido como Santander, para quien Isadora tuvo palabras de gran admiración. Resaltó su capacidad creativa, su experiencia escribiendo para reconocidas figuras de la música latina y el profundo respeto que siente por su labor artística.
Este vínculo también ha encontrado eco en la música. La pareja lanzó en conjunto el tema “Cosas bonitas”, un bolero que se incluye en el álbum de Isadora. Según detalló, la canción ofrece una ventana a la historia que comparten, una relación marcada por el amor, la sintonía y momentos significativos.
Orgullo por sus raíces y mezcla de tradiciones
Con gran afecto, Isadora se refirió a su identidad multicultural, resultado de su herencia venezolana y puertorriqueña. Admitió que una canción del llano puede transportarla a Venezuela, mientras que ciertos platos la conectan directamente con el legado de su padre.
En las reuniones familiares, sobre todo en Navidad, las culturas, sabores y ritmos se entrelazan: hallacas, lechón, música llanera y plena puertorriqueña, e incluso recetas italianas, componen una tradición singular que refleja la diversidad de su familia.
Para la joven artista, esta fusión es un tesoro que ha moldeado su carácter y su sensibilidad musical, permitiéndole conectar intensamente con cada una de sus raíces y llevarlas consigo a lo largo de su vida y su carrera.