Su esposo, Bernard d’Ormale, compartió que el deseo más profundo de Bardot era siempre regresar a La Madrague, su célebre morada en Saint-Tropez, en la Costa Azul francesa, donde finalmente falleció. D’Ormale explicó que su retorno a la residencia se había vuelto complicado, principalmente debido a unos dolores de espalda persistentes que no cedían, le causaban gran sufrimiento y la agotaban. Estas molestias eran tan intensas que incluso en cama, la situación resultaba incómoda.
A pesar de sus padecimientos, su esposo enfatizó que Bardot se mantuvo lúcida y profundamente preocupada por el bienestar de los animales hasta sus últimos momentos.
Saint-Tropez rinde homenaje a Bardot
En una entrevista con la revista Paris Match, D’Ormale también aclaró las razones detrás del entierro de Bardot en el cementerio marítimo de Saint-Tropez, a pesar de que ella había expresado en varias ocasiones su anhelo de ser sepultada en La Madrague.
Según su esposo, hace algunos años, la actriz comprendió que la municipalidad no podría manejar la situación. “Imaginen las multitudes de turistas congregándose en el estrecho sendero litoral”, comentó. Ante esta realidad, Bardot se resignó a abandonar su idea original y aceptó ser enterrada junto a sus padres en el cementerio costero de la popular localidad turística.
El funeral, que tuvo lugar el miércoles en Saint-Tropez, se llevó a cabo “con gran sencillez”, según informó a la agencia AFP Bruno Jacquelin, portavoz de la fundación creada por la intérprete para la protección animal.
A media mañana, el ataúd de la artista, confeccionado en mimbre, fue trasladado a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, donde se ofició la misa. Entre los asistentes se encontraba su hijo, Nicolas-Jacques Charrier, de 65 años, con quien Bardot mantenía una relación compleja, y diversas personalidades, incluyendo a la líder de extrema derecha Marine Le Pen.
Nicolas-Jacques Charrier, quien reside en Oslo con sus hijas y nietas, colocó una corona en forma de corazón adornada con mimosas y la inscripción “para mamá”. Su asistencia fue incierta hasta el último minuto debido a la distante relación que tuvo con su madre, quien en el pasado admitió carecer de instinto maternal y lo dejó al cuidado de su padre, Jacques Charrier, fallecido en septiembre.
Entre los presentes también destacaron Paul Belmondo, hijo de otra leyenda del cine francés, Jean-Paul Belmondo, y el activista defensor de las ballenas Paul Watson, con quien Bardot compartía su pasión por la causa animal. En el ámbito político, estuvo presente la ultraderechista Marine Le Pen, a quien Bardot apoyó en las elecciones presidenciales de 2012 y 2017, describiéndola como una “Juana de Arco” moderna que esperaba pudiera “salvar” a Francia.
El presidente francés, Emmanuel Macron, a quien la actriz había criticado en el pasado, envió una significativa corona de flores como muestra de respeto.