En medio de críticas por la proximidad de elecciones y la presión de Estados Unidos para frenar el narcotráfico, Petro ha intensificado la ofensiva militar. En la última semana, esta escalada ha resultado en la muerte de 28 personas en ataques contra grupos armados.
Los menores perecieron en un bombardeo que tuvo lugar el martes contra un campamento de las disidencias de las FARC en el departamento del Guaviare. Esta operación representa la más grande de su tipo durante el mandato de Petro, con un saldo total de 19 fallecidos.
La Defensora del Pueblo, Iris Marín, expresó su pesar en un comunicado enviado a la prensa: «Todo esto es lamentable. Es la guerra en su despliegue doloroso e inhumano, afectando a los más vulnerables: a menores de edad reclamados por la falta de protección y hoy convertidos en objetivos militares». Marín confirmó la cifra de seis menores fallecidos, sin especificar sus edades.
La Defensoría responsabilizó a la guerrilla, al mando de alias Iván Mordisco, el hombre más buscado del país. No obstante, también enfatizó que «las fuerzas militares deben adoptar todas las precauciones factibles para proteger a los niños», conforme a los principios internacionales que exigen una cuidadosa evaluación de los métodos de guerra para evitar daños desproporcionados o innecesarios.
El martes, el Ejército colombiano había informado sobre el «rescate» de tres menores de edad que estaban en poder de las disidencias de las FARC.
Anteriormente, medios de comunicación locales ya habían informado sobre la posible muerte de menores en este suceso.