La jornada evoca el emblemático número 11, dorsal que lo distinguió durante gran parte de su exitosa carrera y que hoy da nombre al Día de Luis Aparicio, establecido en el Zulia en el año 2011.
Luis Aparicio vio la luz por primera vez el 29 de abril de 1934 en la parroquia Santa Lucía de Maracaibo, cuna de ricas tradiciones. Aunque su corazón latió fuertemente por el deporte, sus inicios fueron en el fútbol como guardameta.
Sin embargo, el destino lo llamó al diamante, siguiendo los pasos de su progenitor, Luis Aparicio Ortega, conocido como «El Grande de Maracaibo», quien también fue un destacado profesional del béisbol.
Su incursión en la pelota venezolana se dio en 1953 con los Gavilanes BBC de Maracaibo, perteneciente a la ya extinta Liga Occidental. Posteriormente, defendió con honor los colores de los Tiburones de La Guaira y las Águilas del Zulia en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), afianzando su arraigo zuliano y dejando una marca imborrable en la historia del béisbol nacional.
El debut en las Mayores llegó en 1956 con los Medias Blancas de Chicago, donde se erigió como uno de los campocortos defensivos más sobresalientes de su era.
A lo largo de 18 campañas, entre 1956 y 1973, lució las casacas de los Medias Blancas, los Orioles de Baltimore y los Medias Rojas de Boston, forjando una trayectoria sinónimo de disciplina y excelencia.
Apodado «Little Louie» en Chicago por su baja estatura, «La Maravilla de Maracaibo» conquistó la Serie Mundial en 1966 con los Orioles, fue Novato del Año en 1956, alzó 9 Guantes de Oro, fue seleccionado 13 veces al Juego de Estrellas y lideró el departamento de bases robadas durante 9 años consecutivos.