El ganador de múltiples premios Grammy y galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de España, afirmó con contundencia: «La política no corrompe, la política desenmascara».
Durante su intervención, Blades compartió detalles sobre su vida, incluyendo su infancia en Panamá y su formación como abogado, una profesión que, según él, le ha servido de escudo contra posibles abusos de las compañías discográficas. Reveló la significativa influencia de su abuela como su «tutora», de quien aprendió a actuar correctamente. También mencionó haber heredado el oído musical de su madre y la humildad de su padre, quien le enseñó «a no presumir de nada».
El artista destacó el papel de la salsa como un elemento «integrador» y una herramienta para combatir el racismo, recordando cómo en la década de 1970, las pistas de baile en Nueva York unían a personas sin importar su origen social o racial.
Consciente de la tendencia a etiquetar su música, Blades rechazó la denominación de «salsa consciente» y se distanció de la idea de ser «el intelectual» del género, calificando tales etiquetas como una forma de «presumir» y una necesidad de categorizar todo como si fuera un producto.
Reiteró que su trayectoria artística se ha basado en «escribir sobre cosas» que sucedían a su alrededor, actuando como un observador fiel de la realidad. Su discurso, que provocó aplausos en varias ocasiones, subrayó la importancia fundamental de la «comunicación», un principio que lo ha guiado a escribir siempre «con empatía y solidaridad».