En este sentido, la experta señaló la importancia de tener un control claro sobre las entradas económicas del hogar y los desembolsos cotidianos. «A partir de ahí, se puede separar una pequeña cantidad de dinero para destinarla a este fin», explicó. La profesora añadió que este fondo de emergencia puede ser resguardado en una entidad bancaria, en la divisa con la que la familia se sienta más segura, o considerar alternativas como guardarlo físicamente en el hogar.
Rey también sugirió la posibilidad de mantener una tarjeta de crédito sin uso, la cual serviría exclusivamente para cubrir imprevistos. «Tener una tarjeta de crédito limpia significa que debe contar con un monto disponible», aclaró la especialista.
Asimismo, mencionó que ciertos tipos de pólizas de seguro, como las de salud o para vehículos, también pueden considerarse como parte de un fondo de emergencia. Adicionalmente, si una familia dispone de capital excedente, podría adquirir un activo que sea de rápida liquidación, cuyo valor de venta funcionaría como un respaldo financiero ante eventualidades.
Es relevante mencionar que numerosos expertos financieros sugieren que un fondo de emergencia debería equivaler, en la medida de lo posible, a entre tres y seis meses de los gastos regulares de una familia.
Las declaraciones de Rosa María Rey fueron realizadas durante su participación en el Circuito Onda La Superestación.