El índice de precios de los alimentos se registró en 130,1 puntos, presentando una variación mínima de una décima respecto a julio, aunque se mantiene un 6,9 % por encima de los niveles de hace un año. A pesar de este incremento interanual, el indicador se ubica un 18,8 % por debajo del máximo histórico alcanzado en marzo de 2022, momento en que la invasión de Ucrania impactó significativamente los mercados agrícolas.
El índice de cereales experimentó un descenso, situándose en 105,6 puntos, lo que representa una disminución del 0,8 % mensual y un 4,1 % interanual. La abundante oferta de trigo proveniente de Rusia y la Unión Europea, sumada a una demanda importadora debilitada desde el norte de África y Asia, contribuyeron a la baja de estos precios. En contraste, el maíz registró un encarecimiento por tercer mes consecutivo, atribuido al efecto de las olas de calor en Europa y al incremento en su uso para la alimentación animal y la producción de etanol en Estados Unidos. El arroz también cedió un 2%, afectado por la intensa competencia entre las naciones exportadoras.
Con 169,1 puntos, lo que supone un aumento del 1,4 %, el índice de aceites vegetales alcanzó su cota más alta desde julio de 2022. El aceite de palma encabezó las alzas, impulsado por la demanda mundial y la política indonesia de expandir el uso obligatorio en biodiésel a partir de 2026. Los precios del aceite de girasol y colza también mostraron incrementos, influenciados por una oferta reducida en la región del Mar Negro y en Europa. En contrapartida, el aceite de soja experimentó una disminución.